Wall Street (1987)

wall-street-1987-posterBud Fox (Charlie Sheen) es un joven y ambicioso corredor de bolsa que consiguió terminar sus estudios universitarios gracias a su esfuerzo y al de su padre (Martin Sheen), mecánico y jefe de sindicato. Su mayor deseo es trabajar con un hombre al que admira, Gordon Gekko (Michael Douglas), un individuo sin escrúpulos que se ha hecho a sí mismo y que en poco tiempo ha conseguido amasar una gran fortuna en el mundo de la bolsa. Gracias a su insistencia, Bud consigue introducirse en el círculo privado del todopoderoso Gekko, y comienza a colaborar con él en sus negocios e inversiones.

Película dirigida por Oliver Stone en 1987, quien venía de recibir abundantes premios y buenas críticas por Platoon (1986), cuenta como actor principal con Charlie Sheen (Bud Fox), que también participó en la cinta sobre la guerra de Vietnam y que en esta ocasión, curiosamente actúa como hijo de Carl Fox (Martin Sheen), su padre en la vida real.

Michael Douglas interpreta al magnate Gordon Gekko, papel que le viene que ni pintado y en el que se desenvuelve como pez en el agua, no obstante le valió el oscar a mejor actor, aunque personalmente me pueda parecer excesivo, salvo Robin Williams en Good morning Vietnam, lo cierto es que no he visto la actuación del resto de actores nominados en 1988.

Terminando el cuarteto protagonista tenemos a una Daryl Hannah (Darien Taylor) que nunca me llega a entusiasmar, haciendo un papel de amiga de ricos y poderosos asidua en las fiestas de la jetset, aunque muy culta, eso sí, que conoce a Bud y comienza una relación con continuos altibajos.

En cuanto al film, básicamente nos cuenta las consecuencias de querer prosperar rápidamente por la vía fácil, algo que hemos visto recientemente pero de forma mucho más explícita y exagerada en El lobo de Wall Street.

Gekko, quien parece tener un sexto sentido para las inversiones en bolsa, da una oportunidad a un persistente Bud, quien, valiéndose de un inocente soplo de su padre, miembro del sindicato de una empresa aeronáutica, logra llamar la atención del primero y comienza a llevar su cartera de valores. Lo que en un principio empieza como una relación win-win, en la que el pupilo hace los “recados” al maestro a cambio de grandes consejos sobre como llegar a la cumbre, termina deformando en el uso habitual de malas artes, cuentas en paraísos fiscales y toda una suerte de tretas para evitar pagar impuestos, algo que lamentablemente tenemos tan al día en la prensa.

Paralelamente, tenemos la relación con su honrado padre, que siempre trata de llevar a su hijo por la vía correcta, y que se va deteriorando a medida que el éxito y los malos hábitos de su hijo van in crescendo. En esencia, no deja de ser la típica historia de ansias de poder, en la que el protagonista comienza abajo, asciende rápida y peligrosamente para saborear durante un tiempo efímero el poder y luego caer más abajo de donde comenzó, aunque con algunos giros de guion de por medio.

A destacar la BSO, que comienza bien, con un gran tema de frank sinatra en su intro, Fly me to the moon, y que luego acompaña a la película con unas piezas estridentes, desde mi punto de vista nada afortunadas.

En definitiva, y para no engañaros, es una película que tenía ganas de ver, por el tema y por la buena puntuación que tiene en filmaffinity, pero la verdad es que me ha defraudado un poco, aunque no es mala película ni mucho menos, simplemente, esperaba más.