Perseguido (1987)

perseguido-arnold-schwarzeneggerEn la sociedad del futuro el concepto del concurso de televisión es llevado a un extremo cruel. Los concursantes, la mayoría prisioneros obligados a participar, deben huir de matones en un terreno restringido, seguidos por las cámaras y una audiencia sangrienta. Ninguno sobrevive para recoger el premio hasta que un hombre injustamente acusado, Ben Richards (Arnold Schwarzenegger), empieza a ganar a los asesinos y a tener el apoyo de la audiencia. Su objetivo es de desvelar la farsa y la crueldad del programa y de su presentador.

Hace catorce años ya que nació el primer Big Brother, desde entonces y a raíz de su fulgurante éxito hemos visto aparecer un sinfín de ediciones y miles de versiones, en la actualidad muchos programas han sido influenciados por ese estilo y han ido “evolucionando” hasta lo que ahora conocemos por reality show.

Seguramente estaréis pensando: ¿A qué viene esta introspectiva de la telebasura? Pues bien, no hay más que ver este film para imaginar cuál podría ser el siguiente gran paso de estos programas. Sé que es una exageración pero realmente es lo único que les falta por retransmitir… la cacería del ser humano. Podemos ver la convivencia entre ellos, entrevistas de quien le puso los cuernos a quien, como hacen un plato de cocina, como intentan ligarse a una chica, sus pasos de baile, subastas, hasta como se tiran en una piscina! Echadle imaginación, ¿cuál es el siguiente paso?

Parece una idea muy del siglo XXI pero como podemos comprobar con Perseguido (The Running Man, 1987) vemos que de alguna forma nos estaban adelantando (de una forma exagerada y burda) hasta donde podría llegar el mundo del entretenimiento. El film pese a tratar un tema que como habéis podido comprobar da bastante chicha, no deja de ser acción pura y dura ochentera con nuestro querido Schwarzenegger a la cabeza. Tiene un look muy de serie B y es realmente entretenida, sin embargo, abusa demasiado de su parte humorística y donde debiera haber sátira hay escenas ridículas y deja demasiado protagonismo a la acción estilo Rambo, lo cual es una pena teniendo un guión tan interesante, aun así, me quito el sombrero de que en 1987 nos plantearan ya la idea de que no importa lo degradante que sea mientras tenga audiencia.

Puede que el resto del film no haya envejecido muy bien pero lo que plantea no podría estar más en auge y merece su correspondiente reconocimiento. Recientemente ha pasado por las salas una película que plantea dilemas similares y con bastante más presupuesto (Anarchy: La noche de las bestias) y para los que buscáis algo más que acción os recomiendo encarecidamente la miniserie Black Mirror, una auténtica delicia.