Películas no tan conocidas de los 80: Los ojos del gato

los-ojos-gato-cine-80Tres diferentes historias escritas por Stephen King y entrelazadas por un gato; la primera relata la historia de un hombre que intenta dejar de fumar. La segunda gira en torno a una peligrosa apuesta y la última el único que puede salvar la vida de una niña de un duende diabólico es el mismo gato.

En los años 80 el género de terror gozaba en general de buena salud, es cierto que salían truños hasta de debajo de las piedras pero era rico en imaginación y las cintas que daban el pelotazo lo daban de verdad, fue una época en la que se popularizó también el subgénero del film que nos atañe hoy, el de la recopilación de relatos de terror.

Tras los éxitos de Creepshow (1982) y En los límites de la realidad (1983), llegó el turno de Los ojos del gato (1985). Dirigida por Lewis Teague, un director ahora olvidado pero que obtuvo algo de notoriedad en esta década con Cujo (1983) y La Joya del Nilo (1985).

El film aunque se catalogue de terror… lo que es terror veremos poco en realidad, no son malas historias ni mucho menos, son entretenidas y veremos actores como James Woods o Kenneth McMillan en la primera y segunda historia respectivamente hacer papeles muy correctos y creíbles, sin embargo las dos primeras historias contienen elementos más encaminados al thriller o la intriga que al terror. Respecto a la tercera, esta sí cuenta con un elemento característico del terror de los 80 (los monstruos), aunque también acabe resultando algo light para ser de terror, donde una especie de goblin diminuto intenta robar el alma de una niñita indefensa (Drew Barrymore) mientras duerme.Mientras que en la primera y segunda historia el gato no era más que un mero espectador en esta última se convierte en el protagonista principal siendo el encargado de proteger a la pequeña Barrymore.

En resumen la definiría como una correcta y entretenida película de relatos, quien disfrutó de las otras cintas mencionadas anteriormente también lo hará con esta, aunque tal vez echen en falta alguna que otra dosis de sangre y mala leche.