Los dioses deben estar locos (1980)

los-dioses-deben-estar-locos-posterLos Bushman son una simpática y apacible tribu africana que vive armoniosamente lejos de la civilización. Un día, Xi, uno de sus miembros, recoge en la llanura una botella vacía de un refresco de Coca-cola. Pensando que se trata de un regalo de los dioses, la lleva a la tribu. El extraño objeto, codiciado por todos, acabará por romper la paz que reinaba entre los Bushman.

Hacía muchísimo tiempo que tenía enterrada en el olvido esta cinta, debí verla cuando tenía unos 12 o 13 años, mis recuerdos eran positivos pero poco más hasta que ojeando la cartelera de los ochenta hace unos días me percaté de ella.

Entonces pensé que sería una buena idea meter una comedia entre tanto Halloween, slasher y terror de la época (aunque no haya sido el mejor día para hacerlo) y la verdad es que es una bocanada de aire fresco.

Estuvo dirigida por Jamie Uys (1980) quien ya había demostrado en el documental Animals Are Beautiful People muchos de los elementos que vemos en la película debido a su vastos conocimientos del continente africano y las tribus bosquimanas.

La película narra el descubrimiento de un objeto tan común para nosotros como desconocidos para Xi y su tribu, una botella vacía de Coca-cola y, como este la recoge y la presenta a los suyos como un regalo de los dioses.

A la botella inicialmente le encuentran variados usos, desde hacer música como calentar objetos como si de una lupa se tratase. Hasta ahí todo bien, sin embargo, es un objeto único, los bosquimanos estaban acostumbrados a compartirlo todo pero la botella no se puede dividir y sentimientos nunca antes vividos por la tribu como ira o egoísmo se fueron apoderando de ellos.

Por lo tanto, Xi decide llevarla al extremo de su mundo conocido, para que no ocasione más disputas y devolvérsela a los dioses. Por el camino, Xi se encontrará con un doctor en biología que realiza trabajos de investigación en el desierto y con una periodista que ha ido a Botswana para trabajar como maestra, los tres vivirán todo tipo de disparatadas aventuras, en las que Xi descubrirá los ridículos y absurdos comportamientos que a veces tenemos las personas del “mundo civilizado”.

Desde luego no es una comedia al uso, su formato de falso documental en clave de humor resalta y critica a la sociedad de consumo y la forma que tenemos de complicarnos la vida, aunque eso sí todo desde un prisma amable, comedido y ciertamente divertido.

Muy recomendable a los que busquen echarse unas risas pero con ganas también de pensar y replantearse el estilo de vida que impera en nuestro mundo.