La niebla (1980)

la-niebla-poster¿Todo lo que vemos o percibimos es solo un sueño dentro de un sueño?
– Edgar Allan Poe

Con esta enigmática frase comienza The fog (La niebla), película dirigida por John Carpenter en 1980 y protagonizada por Adrienne Barbeau (Creepshow, La cosa del pantano, 1997: Rescate en Nueva York),  Tom Atkins (Arma letal, El terror llama a su puerta, Halloween 3), Hal Holbrook (Wall Street, Lincoln, Hacia rutas salvajes) y dos de las grandes reinas del grito (madre e hija),  Janet Leigh (Psicosis) y Jamie Lee Curtis (La noche de Halloween).

El guion de la película gira en torno a la relación existente entre la celebración del centenario del pueblo en el que se desarrolla el film, Antonio Bay (California), y el misterioso naufragio del barco Elizabeth Dane que ocurrió el 21 de abril 100 años antes y que un viejo lobo de mar narra en la primera escena de la película.

No es la típica película de terror ochentero en la que los diálogos no tienen apenas peso, muy al contrario, es un film de ritmo pausado a pesar de su escasa duración (87 minutos) en el que poco a poco se va desvelando el secreto que gira en torno a Antonio Bay.

Podríamos dividir la película en 3 lineas argumentales, por un lado tenemos a la propietaria de la emisora de radio local KAB (Adrienne Barbeau), situada en el faro de Spivey Point, desde donde cuenta cómo cada noche entre las 12 y la 1 de la madrugada, una misteriosa niebla se extiende a lo largo de la costa hacia el interior del pueblo. Por otro, tenemos el encuentro y extraña relación entre Beth (Jamie Lee Curtis) y Nick (Tom Atkins), quienes al día siguiente de conocerse investigan la desaparición de un barco cuya tripulación es amiga del 2º y, por último, los preparativos del centenario organizados por la ¿”alcaldesa”? (Janet Leigh) y la visita de ésta a la iglesia del padre Malone (Hal Holbrook).

La fotografía de la película es preciosa, donde sobresalen unos apaisados planos de la costa californiana con la misteriosa niebla y varias localizaciones como la iglesia o el citado faro.

Los efectos sonoros no le andan a la zaga, ya que además de la espeluznante bso compuesta por el propio Carpenter, cuyo tema principal hemos añadido en nuestra lista de bso de películas ochenteras, los efectos acompañan perfectamente a la acción logrando meternos de lleno en la historia.

El ritmo es algo lento, de hecho, a los 10 minutos de metraje siguen apareciendo créditos, y aunque es de agradecer en un género (especialmente en los 80s) en el que todo suele ser atropellado, se echan en falta algunos momentos más de tensión, sobre todo al comienzo.

Como puntos negativos, además de la ya mencionada extraña relación entre Beth y Nick, podríamos destacar algunos fallos de guion como el exagerado horario de Stevie Wayne (Adrienne Barbeau) y algunas decisiones que toma desde su estación de radio o el escaso miedo que a día de hoy pueda generar.

En definitiva, una preciosista película de terror, perfecta si buscas alejarte de los registros de otras como Pesadilla en Elm Street o Viernes 13 y dejarte llevar por una interesante historia. Y, recordad…  La hora que va desde la medianoche a la 1 pertenece a los muertos.