Inquietudes (1985)

inquietudes-trouble-in-mind-1985Hawk, un ex policía y ex presidiario solitario y fiel a su propio código de honor, regresa a Rain City. En el Café de Wanda, lugar de reunión de la gente del hampa, conoce a Georgia, la mujer de sus sueños. La joven acaba de llegar a la ciudad con su pareja Coop y el hijo de ambos. La ilusión de la pareja por comenzar una nueva vida se desvanece rápidamente cuando Coop empieza a dejarse influir por la banda de Hilly Blue.

Puede que ahora el nombre de Alan Rudolph no os diga nada, poco a poco este director ha ido cayendo en el olvido y sus últimos trabajos son de hace trece años pero en los ochenta realizó al menos tres películas que merecen bastante la pena, la primera fue Elígeme (1984), uno de los primeros films que comentamos en el blog, un año más tarde estrenó Inquietudes (1985) y más tarde haría Los Modernos (1988), a la que ya se le echará un vistazo en su momento.

Volviendo a Trouble in mind (prefiero usar su título original), Rudolph con una fórmula similar a la de su película anterior nos envuelve de nuevo con ese halo de misterio, atmósfera de cine negro y en esta ocasión con un punto bastante alto de surrealismo.

Narra la historia de Hawk (Kris Kristofferson), un antiguo policía que sale de la cárcel y busca cobijo en el bar de Wanda (Geneviéve Bujold), el local sirve precisamente como refugio para este tipo de personas, gente que no quiere ser encontrada, con un pasado turbulento o simplemente tipos solitarios. Coincidiendo con la vuelta de Hawk, que tuvo una relación con Wanda en el pasado, llega también una pareja joven y problemática formada por Coop (Keith Carradine) y Georgia (Lori Singer) con su bebé Spike. A raíz de algunas precipitadas y peligrosas decisiones de los personajes surge un triángulo amoroso que inevitablemente tendrá serias consecuencias.

Aunque pueda parecer previsible y que historias como estas se han contado por cientos (cosa que es verdad) Rudolph sabe darle un toque único, envolvente, y ,al igual que sucediera en Elígeme, es capaz de transformar un mero culebrón digno de telenovela en una mezcla inteligente de drama, comedia y cine neonoir. La fotografía con esos tonos fríos queda genial y por supuesto, su banda sonora a ritmo de jazz vuelve a ser sobresaliente, convirtiéndose casi en un personaje más de la trama.

Eso sí, a pesar de todas sus virtudes, personalmente creo que no es tan redonda como su anterior film ya que el factor sorpresa queda algo anulado y repite quizás en exceso algunas situaciones ya vistas, pese a todo es muy entretenida y sin duda tendrá el favor de todo el público que sienta atracción por estas historias de bares, gangsters y lobos solitarios.