Huida a medianoche (1988)

huida-a-media-noche-1988Un ex-policía de Chicago, que se dedica a capturar forajidos, recibe una oferta de cien mil dólares a cambio de encontrar a un contable que se ha fugado con dinero de la mafia. A primera vista, parece un trabajo sencillo, pero resulta que hay otro cazador de recompensas que busca al mismo individuo.

Martin Brest ya había despuntado en 1984 gracias a Superdetective en Hollywood y unos años más tarde decidió repetir fórmula con Huida a medianoche (1988), otra Buddy movie algo menos conocida pero en mi opinión superior al film de Eddie Murphy.

En Midnight Run (su nombre original) no solo tendremos una pareja cómica pegando tiros, también podríamos catalogarla como una Road movie ya que desde el momento en el que Jack Walsh (Robert De Niro) captura al Duque (Charles Grodin) toda la película se convierte en un viaje de cuatro días desde Nueva York hasta Los Ángeles y en varios medios de transporte, sin olvidar ciertos elementos de Thriller policíaco eso sí, aderezado con el inconfundible sabor de los ochenta y su vena tragicómica.

Como suele suceder en este tipo de películas, la clave es la química que hay en la pareja protagonista, De Niro y Grodin lo bordan y juegan perfectamente el papel del gato y el ratón regalándonos momentos realmente entretenidos como el ataque de pánico del duque en el avión o el timo de los billetes en el bar.

Ver la evolución de ambos personajes también es un elemento a destacar, es cierto que a estas alturas puede ser uno de los mayores topicazos del cine pero si se cuenta con los actores adecuados y con cierto nivel de carisma (como es el caso) se convierte más en un pro que en un contra.

No voy a negar que es previsible desde el principio hasta el final, pero como lo son también películas como Arma letal o Jungla de cristal y no por eso son malas, solo que en el caso del film de Brest está mucho más orientado a la comedia, no en vano recibió dos nominaciones a los globos de oro.

Lo mejor: Es muy divertida y de visionado obligado para los fans de Robert De Niro, enorme.

Lo peor: Previsible, un pelín larga para sus características y su banda sonora, no es el mejor trabajo de Danny Elfman precisamente.