Dispara a matar (1988)

1988-dispara-a-matar-shoot-to-killDispara a matar (Shoot to kill), película dirigida en 1988 por Roger Spottiswoode (el mañana nunca muere, alto o mi madre dispara, socios y sabuesos) y protagonizada por Sidney Poitier, Tom Berenger, Kirstie Alley, Clancy Brown y Andrew Robinson.

Interesante inicio de film el que podemos disfrutar en esta sobria película de acción, en el que un joyero entra a altas horas de la mañana en su propio establecimiento para llevarse un buen puñado de diamantes tras ser objeto de chantaje por un frío asesino que tiene secuestrada a su esposa. Después de la negociación entre el agente especial del FBI Warren Statin (Poitier) y el secuestrador, éste último escapa e inicia una huida a través de las montañas del noroeste de eeuu rumbo a la frontera canadiense.

Para ello, se oculta entre un grupo de excursionistas quienes guiados por Sarah (Kirstie Alley) buscan disfrutar de la naturaleza y pasar el fin de semana pescando en los indómitos ríos de los frondosos bosques de Bishop Falls, en Washington. A su vez, el perseverante agente Stantin se sirve de los conocimientos de Jonathan Knox (Berenger), experto en montañismo, socio y compañero sentimental de Sarah para encontrar a los pescadores.

Se plantean por tanto, dos grupos cuyo máximo interés es en un lado ver como evoluciona la relación entre Poitier y Berenger y en el otro, la tensión que genera no saber quién de los montañeros es el asesino, todo esto acompañado por una espectacular fotografía y una más que aceptable banda sonora.

Como digo, lo más interesante es ver como chocan Stantin, detective acostumbrado a las comodidades de la gran ciudad y Knox, espartano montañista enamorado de la tranquilidad de la naturaleza y, como ésta les pone continuamente a prueba logrando que limen asperezas y, de paso, dejarnos varios momentos cómicos (vease a Sidney Poitier espantando a un oso) que amenizan el viaje.

La película se hace interesante hasta que se conoce quien es el asesino, momento en el que bajo mi punto de vista pierde fuelle y la fuerte personalidad que hasta ese momento había demostrado el secuestrador se diluye cual azucarillo en un vaso de agua.

Es una lástima que no mantenga el suspense y seriedad del inicio, ya que lo que en un principio parece un sobrio film de acción y supervivencia, degenera pareciéndose más a un telefilm, aunque aún así, se deja ver sin problemas y es una buena opción para un sábado por la tarde.