Cocodrilo Dundee (1986)

cocodrilo-dundee-1986-cine-80Michael Dundee es un amigable y rudo cazador de cocodrilos en el salvaje outback australiano que, por su original filosofía de la vida, es considerado como un héroe entre los suyos. Su fama llega a oídos de Sue Charlton, una reportera de Nueva York que decide ir a Australia para visitarle y, una vez allí, le convence para que le acompañe en su viaje de regreso a América.

Como ya sabéis, en la época de los ochenta se vieron un sinfín de comedias familiares, todas con un guion bastante simple buscando la risa fácil y dirigidas a un público poco exigente por lo general. Muchas pasaban sin pena ni gloria pero ese no fue el caso de Cococodrilo Dundee (1986) , sobre todo porque no es la clásica comedia romántica, supo añadir un elemento que para la época no estaba tan denostado como ahora, dando lugar a una “comedioaventura romántica” con una pizca de crítica al hipócrita y vacío mundo de muchos yuppies de Wall Street y, la verdad es que después de un nuevo visionado he de reconocer que no está mal.

Sus escasos 98 minutos están bien diferenciados en dos partes (¿o debería decir viajes?), la jungla australiana y la “jungla neoyorkina”, donde se dan los típicos gags y chascarrillos que se puede uno imaginar debido al enorme choque cultural que sufren tanto Sue en Australia como Mick en los Estados Unidos. Para mi gusto es mucho más entretenida la parte que transcurre en Australia donde la relación entre los protagonistas aún está en pañales y se dan los casos más divertidos de la película, ya que conforme avanza el metraje se ve dónde van acabar todos los personajes, qué se van a decir y cómo terminará.

Sin ser interpretaciones de Oscar no está nada mal la química que podemos ver entre Paul Hogan y Linda Kozlowski, es de agradecer teniendo en cuenta la nula complicidad que se puede encontrar en numerosos films con presupuestos infinitamente más altos y que cuenta con una legión de seguidores. De modo que si ya la visionasteis en vuestra niñez y se os presenta la oportunidad no temáis porque no ha llevado mal el paso del tiempo.